La unión de la primera sílaba de Mallorca y las dos últimas vocales de Nicaragua forman Maüa, un nombre que fusiona al dedillo la relación entre dos continentes que representa la primera marca de chocolates bean to bar de la isla balear. Detrás de este proyecto están Jaume Martorell, oriundo de Palma y con experiencia profesional en la industria del chocolate, y Silvia Sánchez, del municipio nicaragüense de San Ramón en Matagalpa, quien creció entre cacaotales en la finca de sus abuelos. Para ella, el cacao es memoria, sabor y familia. Valores que ha llevado a la isla donde se crió su marido y que se ha convertido en su hogar, donde han formado una familia junto a su hijo Gabriel. En Maüa elaboran de forma artesanal tabletas y bombones con cacao fino de origen. Se pueden degustar allí y aprender los secretos del chocolate con sus experiencias. Pero sus productos tienen más recorrido, se encuentran en tiendas gourmet y en los mejores hoteles de la isla, donde el producto local es el más apreciado.
Chocolates hechos en el Mediterráneo con raíces tropicales. Así son los bombones y tabletas de Maüa que se ofrecen como cortesía en los establecimientos hoteleros más lujosos de Mallorca. A nadie le amarga un dulce y los productos de Maüa son, además de deliciosos, un elemento bonito gracias a su exquisito packaging, firmado por el estudio local Barceló Estudio, que ha ganado varios premios de diseño con la propuesta que hizo para esta chocolateria, donde las telas de lenguas típicas mallorquinas se fusionan con los tejidos indígenas que todavía se hilan en antiguos telares en Matagalpa.
La chocolatería Maüa (Calle Blanquerna, 24) abrió hace casi tres años para ampliar un negocio que empezó en el verano de 2020 con un obrador a las afueras de la ciudad. Sus chocolates, elaborados artesanalmente de principio a fin con cacao fino de pequeños productores de diferentes países, enseguida calaron en una isla que todavía no había descubierto el movimiento bean to bar (de la haba a la tableta) y donde no se elabora chocolate de calidad.
Quizá el éxito de Maüa tenga que ver también con la historia previa de Jaume, ingeniero agrónomo, y Silvia, psicóloga, que se conocieron en Nicaragua donde él llegó para trabajar en la industria del cacao. Fue director de compras de Ritter Sport y también responsable de calidad del grupo 12Tree, inversor de agricultura sostenible con el cacao como uno de los principales cultivos. Durante 10 años conoció a fondo la producción de este fruto en origen, y todo este bagaje, sumado al vínculo natural de Silvia con este alimento, que su familia ha preparado de muchas maneras toda la vida, les ha jugado a favor para poner en marcha su propia empresa.
En 2018, “las cosas se pusieron feas en Nicaragua”, recuerda Jaume refiriéndose a las protestas contra el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta, su esposa, Rosario Murillo. Su hijo Gabriel había nacido en 2016 y ya les rondaba la idea de asentarse en la tranquila isla balear. La empresa le facilitó el cambio a Jaume y decidieron instalarse en Palma para proyectar su futuro. En poco tiempo llegó la pandemia y, mientras la mayoría horneaba pan y pasteles, a Sílvia y Jaume les dio por elaborar chocolate a partir de las habas de cacao. Compraron las máquinas necesarias de tamaño doméstico y fueron probando, con gran éxito entre los amigos y la familia.
Como pronto no cabían en casa, decidieron abrir un obrador en las afueras de Palma y crear su propia marca de chocolate, con el pertinente nombre de Maüa. A partir de este concepto desarrollaron todo el proyecto, que siempre tiene en cuenta las dos culturas que hay detrás. “Nos empezaron a llegar compras de tiendas gourmet y también de hoteles de la isla”, cuenta Jaume. Pronto el espacio de trabajo les volvió a quedar pequeño y tomaron la decisión de abrir en la ciudad, con una chocolatería a pie de calle y el obrador detrás. Eso fue en diciembre de 2023 y han doblado la facturación cada año, un dato que revela la buena marcha del negocio.
La chocolatería Maüa, que se amplió hace tres meses con una cafetería de especialidad, con café del tostador local Noti, está situada en una avenida peatonal al norte del casco antiguo de Palma, de manera que su público no es solo turístico sino la gente del barrio y los vecinos de la isla que quieren comer buen chocolate. “El crecimiento ha sido sorprendente, pero hacemos muy buen producto y no tenemos competencia”, reconoce Jaume.
La facturación de la cuarentena de hoteles y restaurantes de la isla es muy importante para ellos ahora en verano, cuando quizá el consumo de bombones y chocolates baja por el calor. Aún así, Maüa se adapta a cualquier época y ahora también se pueden comer helados con sus chocolates, que elabora para ellos un heladero italiano, Claudio, mientras que las bebidas frías de cacao también tienen muy buena aceptación.
La tienda es el lugar donde se pueden encontrar todas las tabletas de chocolate —que cuestan entre 6,90 y 9,90 euros las de 70 gramos— solo con cacao de diferentes orígenes o también con inclusiones de otros ingredientes. Cuentan con unas cuarenta referencias. El que más utilizan es un chocolate con un 70% de cacao de Nicaragua que les viene muy bien para combinarlo con ingredientes como almendras, avellanas, sésamo, pistachos, naranja, limón, sal de Es Trenc, jengibre o nibs de cacao. Hay para todos los gustos.
Para el que quiera descubrir las diferentes notas del chocolate en función de la procedencia del cacao y su tipología debe apostar por las ocho tabletas de origen único. El Piura de Perú del 85% es uno de los más apreciados, ya que está elaborado con este cacao llamado también de porcelana que se cultiva en el valle del Alto Piura, en una finca familiar del municipio de Buenos Aires. A Jaume le gusta especialmente la tableta de chocolate de la Índia, que lleva un 71% de cacaos trinitarios y forasteros de la región de Idduki. Todos sus productos están disponibles en la tienda digital.
Siempre dispuestos a mejorar y ampliar su gama de productos, que también incluye bombones de diferentes recetas, tabletas de chocolate al peso, cremas de untar, nibs de cacao, miel de azahar con nibs, cacao en polvo, chocolate a la taza o bolsas de rocas, están trabajando en dos nuevos orígenes, un chocolate de Madagascar que llevará un porcentaje del 95% de cacao y otro con el grano de México al 92%. Para una visita completa a Maüa no hay que perderse las experiencias que ofrecen viernes y sábado, donde descubrir todos los secretos del cacao y crear una tableta propia al gusto, además de catar diferentes elaboraciones para descubrir las todas las notas de un chocolate. No suenan, pero quedan en la memoria gustativa.
2026-07-21T04:45:30Z