SABORES QUE CUENTAN PUNTA DEL ESTE: LA EXPERIENCIA DE SENTARSE A LA MESA DE OVO BEACH

En Ovo Beach la historia empieza incluso antes del primer plato. Magalí O'Neill, chef ejecutiva del restaurante desde sus inicios, deja por un momento la cocina y se acerca a la mesa para explicar, con una pasión contagiosa, qué hay detrás de cada preparación.

Habla de las tradiciones uruguayas, las comidas de la infancia, los productos locales y los rincones de Punta del Este que inspiraron una carta pensada para contar una historia.

Chef Magalí O'Neill. Foto: Javier Noceti 

“Queríamos que Ovo Beach fuera el alma de Punta, que todo hablara con todo”, resume en conversación con Montevideo Portal. Y esa idea atraviesa la propuesta gastronómica: desde los nombres de los platos —Casa Pueblo, Arboretum Lussich, La Candelaria o Rincón del Indio— hasta las recetas que buscan rescatar sabores bien nuestros y convertir una comida en un recorrido por la identidad del balneario.

Terraza de Ovo Beach. Foto: Javier Noceti

Interior de Ovo Beach. Foto: Javier Noceti

La vista es otro de los grandes atractivos. Madera, plantas, una gran barra, mesas junto a los ventanales y el mar de frente, con la Isla Gorriti como telón de fondo. O’Neill sonríe cuando se le pregunta qué hace único al lugar: “Creo que es uno de los lugares más lindos de Punta del Este. Los atardeceres que se ven acá tienen una magia espectacular”, destaca.

La bienvenida ya anticipa esa filosofía. Una panera artesanal con distintas variedades de pan recién horneado —entre ellas, focaccia y pan de parmesano— llega acompañada por una crema de calabaza y zanahoria servida en pequeñas tazas, junto a una manteca ahumada y una lactonesa de tomate seco.

Panera y sopa de calabaza y zanahoria junto a la lactonesa de tomates ahumados y mayonesa ahumada, Foto: Javier Noceti

Los platos de cerámica, inspirados en el mar, y las flores comestibles que decoran varias preparaciones terminan de reforzar que el cuidado por los detalles forma parte del menú.

Las entradas son una declaración de principios. Los Buñuelos Ovo Beach, hechos con algas de nuestras costas y acompañados por alioli de ajos asados, sorprenden por su textura: crocantes por fuera, ligeros y aireados por dentro. La chef cuenta que es una receta que fueron perfeccionando hasta convertirla en uno de los platos más pedidos del restaurante. “Queríamos rescatar algo bien local. Los buñuelos de algas son un boom y la receta quedó espectacular, bien secos y muy sabrosos”, dice.

Buñuelos Ovo Beach. Foto: Javier Noceti

Le siguen las Miniaturas de pesca fresca Muelle La Pastora, delicadas y crocantes, y la Tarta Casa Pueblo, donde un queso de cabra suave y tibio se equilibra con alcachofas y un chutney de tomate casero. Mientras describe el plato, O’Neill cuenta que buscó un queso de cabra “que no fuera invasivo” y un chutney “con un toque de dulce, ácido y apenas picante, pero muy equilibrado”.

Entre plato y plato, la chef vuelve una y otra vez a la mesa y menciona que todos los productos, como el pan y la pasta, son de elaboración propia. “No es solo lo que hago yo. Trabajamos en equipos abiertos donde todos opinan. Hay platos que nacieron de las tradiciones de las familias de los chicos de la cocina. Ellos también son parte del alma del lugar”, explica entusiasmada y subraya el valor de todo el personal.

Miniaturas de pesca fresca Muelle La Pastora. Foto: Javier Noceti

Tarta Casa Pueblo. Foto: Javier Noceti

Pero el cuidado no termina en las recetas: hay una búsqueda constante de excelencia en la materia prima. “Todas las carnes que trabajamos son certificadas. Nos reunimos con el equipo de compras y de gestión de riesgos, hacemos las licitaciones y definimos siempre por calidad. A todo le hacemos trazabilidad. Si alguien pide una milanesa, por ejemplo, es de lomo. Son detalles que hacen la diferencia”, ejemplifica.

Los platos principales mantienen esa mezcla de tradición y detalle contemporáneo. Los Sorrentinos La Candelaria llaman la atención desde que llegan a la mesa por el color negro de su masa, logrado con carbón vegetal comestible. En el interior, un relleno de calabaza y alrededor tomates confitados, manteca de salvia, almendras tostadas y parmesano construyen un plato con una fusión para recordar.

Sorrentinos La Candelaria. Foto: Javier Noceti

Los Tallarines caseros Arboretum Lussich con estofado de cordero reivindican el arte de la pausa y la cocina con paciencia. La carne, bien condimentada, se cocina entre ocho y nueve horas hasta deshacerse con el tenedor, mientras la pasta artesanal y la cazuela de barro nos hacen viajar inevitablemente a esas comidas familiares de domingo. “Es comida de casa, pero con un toque distintivo”, resume la chef.

Tallarines caseros Arboretum Lussich. Foto: Javier Noceti

Esa sensación de hogar tiene incluso nombre propio dentro de la propuesta gastronómica. Se llama Sabores de Casa, un menú que cambia cada semana y rescata recetas como lasañas, canelones o tallarines con albóndigas. Esta vez la especialidad es pescado a la marinera (brótola) con papa al natural y roquefort, también muy bien balanceado para que ningún sabor invada al otro.

Pescado a la marinera con papas al natural y roquefort. Foto: Javier Noceti

Se ofrece al mediodía y en la cena, con un precio de 37 dólares e incluye entrada, plato principal, postre y un refresco o copa de vino. Ovo Beach cuenta con beneficios exclusivos a través de la app Enjoy Rewards a través de la cual se puede acceder a cupones de 15%off y el beneficio es acumulable con descuentos de hasta un 25% con tarjetas de Itaú emitidas en Uruguay.

Los jueves por la noche se suma una cena de sabores regionales maridada con vinos, de la mano de bodegas socias que van cambiando cada semana. “Buscamos enriquecer la idea de los sabores de casa con tres platos, tres vinos y un cierre con limoncello casero y amaretti hechos por nosotros”, sostiene O'Neill.

Apperol Spritz. Foto: Javier Noceti

Cynar Julep. Foto: Javier Noceti

Piña colada Foto: Javier Noceti

La experiencia también pasa por las copas. La degustación de platos que realiza Montevideo Portal es acompañada por distintas opciones de la barra: un clásico Aperol Spritz, una Piña Colada de perfil tropical y un Cynar Julep, más herbal y refrescante. A esto se le suma una extensa carta de vinos seleccionados. “Queremos que sea una propuesta integral”, resume la chef.

Los postres siguen el mismo concepto de reinterpretar clásicos sin perder su esencia. El Chajá Rincón del Indio respeta el sabor del tradicional postre uruguayo, aunque presentado de manera desestructurada en una copa, jugando con las texturas del merengue, el durazno, la crema y el bizcochuelo.

Chajá Rincón del Indio. Foto: Javier Noceti

El Flan Caricia del Río de la Plata suma láminas de coco, tropezones de chocolate húmedo y generosos copos de dulce de leche casero, mientras que la tarta invertida de manzana con helado de vainilla forma parte del menú Sabores de Casa.

Flan Caricia del Río de la Plata. Foto: Javier Noceti

Pero la cocina de Ovo Beach no se apaga cuando termina el almuerzo o la cena. Abre todos los días del año desde las 12:00 del mediodía hasta la 1:00 de la madrugada.

Por la tarde, propone algo poco habitual en un restaurante frente al mar: sentarse a disfrutar una merienda con tortas fritas recién hechas o pasteles de dulce de leche y membrillo acompañados por un espeso chocolate caliente con merengue por encima. “Son sabores muy uruguayos que normalmente comés en un kiosco o en el puerto, pero no sentado en un parador mirando el mar”, dice la chef.

Tarta de manzana invertida. Foto: Javier Noceti

Mientras cae la tarde y la vista hacia la Isla Gorriti empieza a teñirse de los colores del atardecer, resulta fácil entender lo que Magalí O’Neill quiso transmitir desde el primer momento. En Ovo Beach la gastronomía no busca únicamente sorprender por la técnica o la presentación: cuenta una historia y lo consigue plato tras plato.

Foto: Javier Noceti

Foto: Javier Noceti

“Queremos que nuestra propuesta sea parte del paseo, no la comida por un lado y el resto por otro. Que todo esté dialogando entre sí”, dice la chef antes de volver a la cocina. Afuera, el mar sigue ahí, como una postal. Adentro, quedan los sabores en el paladar y la sensación de haber recorrido Punta del Este sin moverse de la mesa.

2026-08-04T11:48:37Z